La actualidad nos sigue confirmando que los mares del Sur y del Sudeste de China todavía constituyen áreas de una sensibilidad geoestratégica muy  elevada. Este fenómeno  es comprensible dado  que dichas áreas, se enmarcan  fundamentalmente  en el  contexto de la relación existente, entre dos de los países más poderosos del Mundo: China y Estados Unidos.

En lo que concierne al Mar del Sur, el Gobierno Chino, sostiene  que  alrededor de un 85%  de los 3,6 millones de kilómetros cuadrados del mar del Sur de China, caen  bajo su soberanía  ( lo que se conoce como demarcación “nine dash line”) . Esta postura,  que busca  consolidar el  acceso  al  Pacífico profundo  y asegurar  las vías marítimas comerciales a sus principales puertos, es contraria a las regulaciones sobre el Derecho del Mar, y  cuenta con la oposición de varios Estados como Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei y Taiwán.  Cada uno de estos países mencionados mantiene una reclamación diferente sobre archipiélagos diferentes, situación que debería conducir a una solución jurídica internacional para gestionar y ajustar  posturas. Sin embargo, y a pesar de la propuestas como la de Filipinas, de llevar el caso al Tribunal internacional de arbitraje en 2012, o llamadas durante Abril de 2015 de la organización regional del ASEAN  hacia una la solución amistosa, respetando  el derecho internacional. China ha optado por la solución política, y según algunos académicos, la vía de “hechos consumados”.

Los Estados Unidos de América, conscientes de su papel de “centinela” de la seguridad mundial y de la multipolaridad creciente en el escenario internacional, han llevado una política activa en la región, sabiendo que tanto Washington como Pekín están condenados a entenderse por la variada gama de intereses mutuos. Occidente ya conoce cómo la doctrina Monroe actuó en América, y si se trasplantasen tales argumentos  hacia un “Asia para los asiáticos” con China como gran evaluador, podría dar lugar a una Balcanización regional en la Sociedad Internacional que deteriorara los cauces de entendimiento entre los estados.

Entre tanto, los países de la región se encuentran en el dilema de contrariar al estado promotor de riqueza en el área, China, o desairar al garante de la seguridad en la zona, Estados Unidos. Quizás por ello se note un menor grado de políticas activas por parte de organismos internacionales regionales como ASEAN.

Para leer más solicitar Informe de Inteligencia

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Publicado el 1 diciembre, 2016 a las 12:56 por Fesei

CONFLICTO DEL MAR DE CHINA

La actualidad nos sigue confirmando que los mares del Sur y del Sudeste de China todavía constituyen áreas de una sensibilidad geoestratégica muy  elevada. Este fenómeno  es comprensible dado  que dichas áreas, se enmarcan  fundamentalmente  en el  contexto de la relación existente, entre dos de los países más poderosos del Mundo: China y Estados Unidos.

En lo que concierne al Mar del Sur, el Gobierno Chino, sostiene  que  alrededor de un 85%  de los 3,6 millones de kilómetros cuadrados del mar del Sur de China, caen  bajo su soberanía  ( lo que se conoce como demarcación “nine dash line”) . Esta postura,  que busca  consolidar el  acceso  al  Pacífico profundo  y asegurar  las vías marítimas comerciales a sus principales puertos, es contraria a las regulaciones sobre el Derecho del Mar, y  cuenta con la oposición de varios Estados como Vietnam, Filipinas, Malasia, Brunei y Taiwán.  Cada uno de estos países mencionados mantiene una reclamación diferente sobre archipiélagos diferentes, situación que debería conducir a una solución jurídica internacional para gestionar y ajustar  posturas. Sin embargo, y a pesar de la propuestas como la de Filipinas, de llevar el caso al Tribunal internacional de arbitraje en 2012, o llamadas durante Abril de 2015 de la organización regional del ASEAN  hacia una la solución amistosa, respetando  el derecho internacional. China ha optado por la solución política, y según algunos académicos, la vía de “hechos consumados”.

Los Estados Unidos de América, conscientes de su papel de “centinela” de la seguridad mundial y de la multipolaridad creciente en el escenario internacional, han llevado una política activa en la región, sabiendo que tanto Washington como Pekín están condenados a entenderse por la variada gama de intereses mutuos. Occidente ya conoce cómo la doctrina Monroe actuó en América, y si se trasplantasen tales argumentos  hacia un “Asia para los asiáticos” con China como gran evaluador, podría dar lugar a una Balcanización regional en la Sociedad Internacional que deteriorara los cauces de entendimiento entre los estados.

Entre tanto, los países de la región se encuentran en el dilema de contrariar al estado promotor de riqueza en el área, China, o desairar al garante de la seguridad en la zona, Estados Unidos. Quizás por ello se note un menor grado de políticas activas por parte de organismos internacionales regionales como ASEAN.

Para leer más solicitar Informe de Inteligencia