1. INTRODUCCIÓN

En relación al futuro de China como centro de producción industrial mundial, se remite la siguiente valoración.

2. ANÁLISIS

Con el inicio de las reformas económicas llevadas a cabo de manera paulatina en China desde los años 80 del pasado siglo, el rol del “Reino Medio” en la economía mundial fue creciendo hasta llegar a ser hoy en día un actor clave y decisivo de la economía mundial. Esta preponderancia económica en el mundo, que se ha reflejado en largos períodos de su milenaria historia, se basó en parte en su gran capacidad de producción industrial.
Inicialmente, su mano de obra, abundante, disciplinada y en muchos casos cualificada, favoreció las inversiones extranjeras y el desarrollo de un potente sector industrial nacional. Los bajos costes laborales y una regulación laboral y medioambiental más laxa que en otros países no hizo sino aumentar el atractivo de China para los inversores. El enorme tamaño de su mercado interno y la estabilidad política también han sido otras variables positivas con las que contaba Pekín. Como resultado, China se convirtió en un eslabón básico en las grandes cadenas de producción de un mundo globalizado.

No obstante, como resultado del desarrollo económico, los costes laborales han ido en aumento, disminuyendo el atractivo de China en favor de otras naciones con costes laborales inferiores como; Vietnam o Bangladesh. Por otro lado, Pekín ha fijado como objetivos estratégicos depender menos de las exportaciones industriales de menor valor añadido y desarrollar un sector tecnológico competitivo a nivel mundial. Este último punto resulta preocupante para otras naciones, en especial Estados Unidos, que centra buena parte de su poder económico en la supremacía tecnológica de sus empresas. La dependencia en algunas regiones del mundo como Europa o Estados Unidos, de las importaciones de productos industriales de todo tipo de China, se ha visto trágicamente reflejada en la actual crisis sanitaria derivada de la propagación del COVID 19.

La realidad de hoy muestra a China como un gran poder industrial y tecnológico asentado. Sin embargo, la guerra comercial que comenzó hace un par de años con Estados Unidos y la creciente deslocalización de inversiones industriales hacia otros países podrían indicar una evolución distinta que afectaría al futuro del país asiático como centro de la producción mundial.

3. CONCLUSIÓN

El sistema objeto de estudio es altamente inestable. Viene determinado por el incremento de los costes laborales en China que reducen su atractivo de inversión en determinadas ramas industriales. Por otro lado existen variables de riesgo a considerar como es la rivalidad geopolítica con Estados Unidos, la actual dependencia de China en materia de producción industrial y la introducción de políticas de reindustrialización en Europa o Estados Unidos para reducir esa dependencia.
El escenario más probable es un aumento del proteccionismo que dañará a parte del sector industrial en China. Estas medidas restrictivas en el comercio mundial tendrán en buena medida una motivación geopolítica. Dentro de este marco, es también probable políticas nacionales de apoyo a la industria, aunque este se centrará principalmente en segmentos industriales estratégicos donde exista dependencia de Pekín.

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Publicado el 10 abril, 2020 a las 12:05 por Fesei

EL FUTURO DE CHINA COMO CENTRO DE PRODUCCIÓN INDUSTRIAL MUNDIAL

1. INTRODUCCIÓN

En relación al futuro de China como centro de producción industrial mundial, se remite la siguiente valoración.

2. ANÁLISIS

Con el inicio de las reformas económicas llevadas a cabo de manera paulatina en China desde los años 80 del pasado siglo, el rol del “Reino Medio” en la economía mundial fue creciendo hasta llegar a ser hoy en día un actor clave y decisivo de la economía mundial. Esta preponderancia económica en el mundo, que se ha reflejado en largos períodos de su milenaria historia, se basó en parte en su gran capacidad de producción industrial.
Inicialmente, su mano de obra, abundante, disciplinada y en muchos casos cualificada, favoreció las inversiones extranjeras y el desarrollo de un potente sector industrial nacional. Los bajos costes laborales y una regulación laboral y medioambiental más laxa que en otros países no hizo sino aumentar el atractivo de China para los inversores. El enorme tamaño de su mercado interno y la estabilidad política también han sido otras variables positivas con las que contaba Pekín. Como resultado, China se convirtió en un eslabón básico en las grandes cadenas de producción de un mundo globalizado.

No obstante, como resultado del desarrollo económico, los costes laborales han ido en aumento, disminuyendo el atractivo de China en favor de otras naciones con costes laborales inferiores como; Vietnam o Bangladesh. Por otro lado, Pekín ha fijado como objetivos estratégicos depender menos de las exportaciones industriales de menor valor añadido y desarrollar un sector tecnológico competitivo a nivel mundial. Este último punto resulta preocupante para otras naciones, en especial Estados Unidos, que centra buena parte de su poder económico en la supremacía tecnológica de sus empresas. La dependencia en algunas regiones del mundo como Europa o Estados Unidos, de las importaciones de productos industriales de todo tipo de China, se ha visto trágicamente reflejada en la actual crisis sanitaria derivada de la propagación del COVID 19.

La realidad de hoy muestra a China como un gran poder industrial y tecnológico asentado. Sin embargo, la guerra comercial que comenzó hace un par de años con Estados Unidos y la creciente deslocalización de inversiones industriales hacia otros países podrían indicar una evolución distinta que afectaría al futuro del país asiático como centro de la producción mundial.

3. CONCLUSIÓN

El sistema objeto de estudio es altamente inestable. Viene determinado por el incremento de los costes laborales en China que reducen su atractivo de inversión en determinadas ramas industriales. Por otro lado existen variables de riesgo a considerar como es la rivalidad geopolítica con Estados Unidos, la actual dependencia de China en materia de producción industrial y la introducción de políticas de reindustrialización en Europa o Estados Unidos para reducir esa dependencia.
El escenario más probable es un aumento del proteccionismo que dañará a parte del sector industrial en China. Estas medidas restrictivas en el comercio mundial tendrán en buena medida una motivación geopolítica. Dentro de este marco, es también probable políticas nacionales de apoyo a la industria, aunque este se centrará principalmente en segmentos industriales estratégicos donde exista dependencia de Pekín.