2. ANÁLISIS
Arabia Saudí es un país cuya forma de gobierno es la monarquía absoluta, basada en una aplicación estricta del Islam, llamada Wahabismo. Es miembro de pleno derecho de numerosas organizaciones internacionales, destacando su papel fundamental dentro de la Liga Árabe o la Organización de Países Productores de Petróleo, del que es el mayor exportador mundial.
Por su situación geográfica, por razones de seguridad y por sus recursos energéticos, Arabia Saudí es un aliado clave para Estados Unidos y otros actores globales. Precisamente por ello, las repercusiones de la actual inestabilidad en la que se encuentra el reino, también son globales.
El ascenso del príncipe Mohammed bin Salman desde junio de 2017 ha supuesto importantes cambios, que a nivel interno, van encaminados por una parte hacia la aplicación de una ambiciosa política reformista en los aspectos sociales y económicos, que ha supuesto la destitución de miles de clérigos conservadores de sus cargos o el nuevo derecho de las mujeres a conducir. Por otra parte, la represión hacia sus opositores políticos ha aumentado exponencialmente, provocando una ola de arrestos, incluyendo actores influyentes en la vida política y económica del país.
Fuera de sus fronteras, la política exterior saudí ha ido adquiriendo una mayor agresividad. En este sentido, su principal rival en la región es Irán, con el que a nivel geoestratégico, mantiene un pulso por el liderazgo regional. A esto hay que añadir, a nivel religioso, el tradicional enfrentamiento entre el bando sunní, del que Arabia Saudí es una pieza fundamental, y el bando chií, capitaneado por Irán. El enfrentamiento va tomando un cariz más agresivo, especialmente en Yemen, donde los saudíes, a pesar de su superioridad tecnológica, no han podido derrotar a las milicias Houtíes, apoyadas por Irán. Otros escenarios en el conflicto iraní-saudí, como Siria, y el más reciente, Líbano, no han supuesto hasta el momento ventajas para Arabia Saudí, siendo Irán el que ha conseguido aumentar su influencia regional.
En cualquier caso, la necesidad de consolidar el poder a nivel doméstico, parece ser una de las principales motivaciones de la actual agenda reformista. Sin embargo, las consecuencias tanto domésticas como internacionales de la aplicación de estas reformas, muestran un incremento de la inestabilidad en Arabia Saudí.

3. CONCLUSIÓN
De cara al futuro, las variables se volverán más incontrolables por las autoridades, por lo que la actual crisis política interna y la agresividad exterior, son una muestra de la creciente inestabilidad de Arabia Saudí.[…]

Para leer más solicitar Informe de Inteligencia

"/> LA AGENDA REFORMISTA DEL PRÍNCIPE MOHAMMED BIN SALMAN - Fesei.org
Publicado el 10 noviembre, 2017 a las 17:37 por Fesei

LA AGENDA REFORMISTA DEL PRÍNCIPE MOHAMMED BIN SALMAN

1. INTRODUCCIÓN
En relación con la crisis política en Arabia Saudí por las reformas emprendidas por el príncipe Mohammed bin Salman, se remite la siguiente valoración.

2. ANÁLISIS
Arabia Saudí es un país cuya forma de gobierno es la monarquía absoluta, basada en una aplicación estricta del Islam, llamada Wahabismo. Es miembro de pleno derecho de numerosas organizaciones internacionales, destacando su papel fundamental dentro de la Liga Árabe o la Organización de Países Productores de Petróleo, del que es el mayor exportador mundial.
Por su situación geográfica, por razones de seguridad y por sus recursos energéticos, Arabia Saudí es un aliado clave para Estados Unidos y otros actores globales. Precisamente por ello, las repercusiones de la actual inestabilidad en la que se encuentra el reino, también son globales.
El ascenso del príncipe Mohammed bin Salman desde junio de 2017 ha supuesto importantes cambios, que a nivel interno, van encaminados por una parte hacia la aplicación de una ambiciosa política reformista en los aspectos sociales y económicos, que ha supuesto la destitución de miles de clérigos conservadores de sus cargos o el nuevo derecho de las mujeres a conducir. Por otra parte, la represión hacia sus opositores políticos ha aumentado exponencialmente, provocando una ola de arrestos, incluyendo actores influyentes en la vida política y económica del país.
Fuera de sus fronteras, la política exterior saudí ha ido adquiriendo una mayor agresividad. En este sentido, su principal rival en la región es Irán, con el que a nivel geoestratégico, mantiene un pulso por el liderazgo regional. A esto hay que añadir, a nivel religioso, el tradicional enfrentamiento entre el bando sunní, del que Arabia Saudí es una pieza fundamental, y el bando chií, capitaneado por Irán. El enfrentamiento va tomando un cariz más agresivo, especialmente en Yemen, donde los saudíes, a pesar de su superioridad tecnológica, no han podido derrotar a las milicias Houtíes, apoyadas por Irán. Otros escenarios en el conflicto iraní-saudí, como Siria, y el más reciente, Líbano, no han supuesto hasta el momento ventajas para Arabia Saudí, siendo Irán el que ha conseguido aumentar su influencia regional.
En cualquier caso, la necesidad de consolidar el poder a nivel doméstico, parece ser una de las principales motivaciones de la actual agenda reformista. Sin embargo, las consecuencias tanto domésticas como internacionales de la aplicación de estas reformas, muestran un incremento de la inestabilidad en Arabia Saudí.

3. CONCLUSIÓN
De cara al futuro, las variables se volverán más incontrolables por las autoridades, por lo que la actual crisis política interna y la agresividad exterior, son una muestra de la creciente inestabilidad de Arabia Saudí.[…]

Para leer más solicitar Informe de Inteligencia