Publicado el 25 octubre, 2021 a las 10:27 por Fesei

LA SEGURIDAD ENERGÉTICA DE CHINA    

  1. INTRODUCCIÓN

En relación a la seguridad energética de la República Popular China, se remite la siguiente valoración.

 

  1. ANÁLISIS

Con el telón de fondo de la actual crisis internacional provocada por el rápido aumento de los precios del gas natural, el petróleo o incluso el carbón, es importante analizar y evaluar la seguridad energética de la economía más grande y que más rápidamente crece en el mundo que es la de la República Popular China.

Hay que subrayar que el Gobierno chino lleva prestando especial atención al sector energético del país no solo para asegurar sus necesidades y garantizar la producción  de la  “gran fábrica mundial”, sino también por la implantación de una estrategia nacional de desarrollo de energías limpias. Cabe resaltar que en el período hasta el año 2025, se planea reducir el consumo de energías fósiles, aumentar el porcentaje de energía generada por fuentes renovables al entorno del 20% y también, incrementar la superficie forestal del país. Esta ambiciosa estrategia choca no obstante con serios desafíos.

Uno de ellos es la necesidad de importar gas natural que es una fuente energética limpia, para lo cual es necesario el diseño y  la construcción de infraestructuras de conexión. Dadas las difíciles relaciones con productores como Australia o Estados Unidos, rivales geopolíticos de Pekín, y las limitaciones tanto técnicas como financieras para importar este hidrocarburo por vía marítima, añadiendo su  vulnerabilidad a la intercepción, se impone la necesidad de los gasoductos con contratos más estables en otras áreas geopolíticas.

En este contexto, Myanmar y los países de Asia Central, en concreto Turkmenistán y en menor medida Kazajstán y Uzbekistán, ya abastecen a China a través de la vía terrestre con más seguridad para los intereses chinos. En este sentido,  la región centroasiática podría ser zona de tránsito desde Irán y el Golfo Pérsico que son grandes productores.  Las fuertes inversiones chinas le otorgan al gigante asiático una fuerte influencia política en estos países, no obstante, la inestabilidad política en Myanmar, la volátil situación en Afganistán y la propia debilidad institucional y socioeconómica de algunas de estas naciones podrían constituir una amenaza al suministro. Por otra parte, algunas de estas infraestructuras, incluida también parte de la Nueva Ruta de la Seda, pasan por la conflictiva región china de Xinjiang.

Ante esta situación, la Federación Rusa emerge como un actor importante para China, no solo como actual proveedor del preciado combustible a través del gasoducto siberiano, sino también por los grandes depósitos aún por explotar en el Ártico.  Otro aspecto a considerar para Pekín, es la colaboración con Rusia, necesaria para la estabilización de Asia Central, donde Moscú conserva una fuerte influencia, especialmente en los asuntos de seguridad.

  1. CONCLUSIÓN

El sistema objeto de estudio es a medio plazo relativamente estable, siempre y cuando China pueda gestionar adecuadamente su transición hacia un modelo energético más limpio, teniendo en cuenta que los suministros vía marítima son más vulnerables. No obstante, a largo plazo, el precio de la energía y el papel de suministrador y estabilizador en Asia Central que pueda jugar Rusia tenderán a ser variables de riesgo a considerar para Pekín.

De cara al futuro, China tendrá que hacer frente a una mayor hostilidad de los Estados Unidos y sus aliados regionales en Asia. En este contexto, las infraestructuras y conexiones energéticas terrestres serán más seguras que las marítimas. Pekín redoblará sus esfuerzos en Asia Central o Myanmar para evitar que la inestabilidad regional ponga en peligro sus proyectos. Aunque no es la opción preferida de China, que prioriza  realizarlo exclusivamente con sus propias capacidades, la colaboración de Rusia será muy importante para la consecución de su estrategia energética de futuro.