A finales de la segunda guerra mundial, y preocupados porque una guerra como la que acababa de asolar los campos de Europa no volviera a repetirse, un grupo de personas, vinculadas al diseño y engranaje de las nacientes Comunidades europeas, se implicó en el nacimiento y desarrollo de un conjunto de estudios pioneros en vislumbrar lo que podía deparar el futuro, para de alguna forma preverlo así como determinar si podía ser modificado por el ser humano, desde el tiempo presente.
Estas personas, adoptaron no solo el concepto y ulterior desarrollo de los estudios prospectivos, como un saber nuevo y eminentemente científico, sino también, involuntariamente, el de transdisciplinariedad, hoy tan de moda.
La prospectiva es una disciplina que pretende comprender con antelación el futuro, con la finalidad de contribuir a hacerlo realidad, si interesa como tal, o por el contrario, si es demasiado catastrófico, evitar que ocurra. Para conseguir que dicho ideal se realice, esto es influyendo activamente en el futuro, deben reunirse y trabajar juntos, bajo una metodología y enfoque común, todo un elenco de profesionales, que van desde politólogos y sociólogos, pasando por juristas, historiadores, hasta desembocar incluso en matemáticos e ingenieros, por eso la prospectiva “bebe” de todos esos saberes, de ahí su transdisciplinariedad.
Hoy día y con más de 50 años de historia la prospectiva se ha consolidado como una disciplina científica, que, si bien no participa rigurosamente del método científico, a través de los principios de publicidad y repetibilidad se legitima como tal, siendo su fin estudiar el futuro, o los futuros posibles, en plural, para comprenderlos y poder influir en ellos. Es por ello que el objeto de esta disciplina no es el futuro en sí mismo, en la medida que éste aún no existe ni se percibe como único, sino por ser el espacio/tiempo donde sucede lo que interesa, que no es otro que el futuro o los futuros.
A su vez es una herramienta de pensamiento y análisis de ciencias sociales, que permite a través de la elección de un conjunto de métodos, conjeturar cómo puede ser el futuro, no tanto atendiendo al criterio del acierto del mismo, en el sentido de saber con suficiente antelación lo que va a pasar, sino a cómo se llegó a él. De este modo se genera conocimiento y en un proceso de cambio intenso como el que vivimos, se puede comprender o al menos profundizar en él.
Es en el campo empresarial donde ha tenido un impacto significativo en las tres últimas décadas. La primera empresa multinacional que empleó la prospectiva, a través del estudio y diseño de escenarios, fue la compañía petrolera anglo-neerlandesa Royal Shell en 1968. Anteriormente a esa fecha, la Shell, al igual que otras empresas del ramo, sólo aplicaba métodos de pronóstico tendenciales muy clásicos, lo que les impedía identificar e interpretar eventos cruciales para su industria, como el ocurrido en octubre de 1973 en Medio Oriente, que luego fue conocido como “la crisis del petróleo de 1973”. Al aplicar las técnicas de prospectiva, la Shell pudo vislumbrar un escenario de futuro poco deseable y plantear estrategias de contingencia que fueron empleadas en su momento con éxito. Con los años, se demostró que el uso de la prospectiva tuvo un impacto capital en la forma en que Shell atravesó la turbulenta década de 1970, posicionándose mejor ante la crisis.
Del problema a tratar, que estará inserto en un contexto o sistema como tal, se extraerán una serie de variables, que son los vectores intrínsecos al problema objeto de estudio, las cuales cruzadas entre si propondrán un número  de escenarios (dependiendo del número de variables puestas en liza), algunos más favorables que otros en la estrategia de la empresa de alcanzar esa cifra, y se trabajará desde el momento presente en determinar qué pasos han de darse para lograr esos escenarios favorables, así como evitar los escenarios desfavorables.
Finalmente y a través de un diseño de indicadores se podrá verificar si se están dando los pasos correctos, encaminados a verificar si las apuestas estratégicas urdidas, desmembradas a su vez en planes operativos concretos, se están cumpliendo en los plazos temporales predeterminados, de cara tanto a solidificar los escenarios-apuesta o por el contrario evitar los escenarios menos deseados.
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Publicado el 25 abril, 2020 a las 12:59 por Fesei

¿QUÉ ES INTELIGENCIA PROSPECTIVA ESTRATÉGICA?

A finales de la segunda guerra mundial, y preocupados porque una guerra como la que acababa de asolar los campos de Europa no volviera a repetirse, un grupo de personas, vinculadas al diseño y engranaje de las nacientes Comunidades europeas, se implicó en el nacimiento y desarrollo de un conjunto de estudios pioneros en vislumbrar lo que podía deparar el futuro, para de alguna forma preverlo así como determinar si podía ser modificado por el ser humano, desde el tiempo presente.
Estas personas, adoptaron no solo el concepto y ulterior desarrollo de los estudios prospectivos, como un saber nuevo y eminentemente científico, sino también, involuntariamente, el de transdisciplinariedad, hoy tan de moda.
La prospectiva es una disciplina que pretende comprender con antelación el futuro, con la finalidad de contribuir a hacerlo realidad, si interesa como tal, o por el contrario, si es demasiado catastrófico, evitar que ocurra. Para conseguir que dicho ideal se realice, esto es influyendo activamente en el futuro, deben reunirse y trabajar juntos, bajo una metodología y enfoque común, todo un elenco de profesionales, que van desde politólogos y sociólogos, pasando por juristas, historiadores, hasta desembocar incluso en matemáticos e ingenieros, por eso la prospectiva “bebe” de todos esos saberes, de ahí su transdisciplinariedad.
Hoy día y con más de 50 años de historia la prospectiva se ha consolidado como una disciplina científica, que, si bien no participa rigurosamente del método científico, a través de los principios de publicidad y repetibilidad se legitima como tal, siendo su fin estudiar el futuro, o los futuros posibles, en plural, para comprenderlos y poder influir en ellos. Es por ello que el objeto de esta disciplina no es el futuro en sí mismo, en la medida que éste aún no existe ni se percibe como único, sino por ser el espacio/tiempo donde sucede lo que interesa, que no es otro que el futuro o los futuros.
A su vez es una herramienta de pensamiento y análisis de ciencias sociales, que permite a través de la elección de un conjunto de métodos, conjeturar cómo puede ser el futuro, no tanto atendiendo al criterio del acierto del mismo, en el sentido de saber con suficiente antelación lo que va a pasar, sino a cómo se llegó a él. De este modo se genera conocimiento y en un proceso de cambio intenso como el que vivimos, se puede comprender o al menos profundizar en él.
Es en el campo empresarial donde ha tenido un impacto significativo en las tres últimas décadas. La primera empresa multinacional que empleó la prospectiva, a través del estudio y diseño de escenarios, fue la compañía petrolera anglo-neerlandesa Royal Shell en 1968. Anteriormente a esa fecha, la Shell, al igual que otras empresas del ramo, sólo aplicaba métodos de pronóstico tendenciales muy clásicos, lo que les impedía identificar e interpretar eventos cruciales para su industria, como el ocurrido en octubre de 1973 en Medio Oriente, que luego fue conocido como “la crisis del petróleo de 1973”. Al aplicar las técnicas de prospectiva, la Shell pudo vislumbrar un escenario de futuro poco deseable y plantear estrategias de contingencia que fueron empleadas en su momento con éxito. Con los años, se demostró que el uso de la prospectiva tuvo un impacto capital en la forma en que Shell atravesó la turbulenta década de 1970, posicionándose mejor ante la crisis.
Del problema a tratar, que estará inserto en un contexto o sistema como tal, se extraerán una serie de variables, que son los vectores intrínsecos al problema objeto de estudio, las cuales cruzadas entre si propondrán un número  de escenarios (dependiendo del número de variables puestas en liza), algunos más favorables que otros en la estrategia de la empresa de alcanzar esa cifra, y se trabajará desde el momento presente en determinar qué pasos han de darse para lograr esos escenarios favorables, así como evitar los escenarios desfavorables.
Finalmente y a través de un diseño de indicadores se podrá verificar si se están dando los pasos correctos, encaminados a verificar si las apuestas estratégicas urdidas, desmembradas a su vez en planes operativos concretos, se están cumpliendo en los plazos temporales predeterminados, de cara tanto a solidificar los escenarios-apuesta o por el contrario evitar los escenarios menos deseados.

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