1. ANÁLISIS

Históricamente, la lejanía, las dificultades de comunicación y las barreras culturales y políticas han servido para que las relaciones en general entre España y las naciones del Asia Central ex soviética hayan sido escasas. Hoy en día, este legado histórico común, se refleja a nivel empresarial en un escaso volumen de intercambios e inversiones.

De los cinco países que componen la región; Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguistán, solo los dos primeros, que representan los mercados más ricos (Kazajstán) y más poblados (Uzbekistán), han sido objeto de inversiones españolas importantes. En el caso de Kazajstán, el éxito más importante hasta la fecha ha sido el de la empresa Talgo, mientras que en Uzbekistán, ha sido la compañía Maxam, especializada en el diseño, desarrollo, fabricación y aplicación de materiales energéticos.

En cuanto a oportunidades, Kazajstán, Uzbekistán y Turkmenistán poseen importantes recursos energéticos, mientras que Kirguistán y Tayikistán poseen una notable importancia geoestratégica acuífera con extracción minera de oro, carbón, antimonio y uranio, además de petróleo y gas natural. Sus economías, aún por desarrollar, demandan infraestructuras básicas, bienes de equipo y construcción, donde las empresas españolas son líderes mundiales, u otros como la gestión del agua y las energías renovables o la enseñanza del español, sólo son algunos de los sectores interesantes para el empresariado español, en mercados con una población joven y en crecimiento.

No obstante, existen también riesgos. Uno de ellos es el factor político, dominado por regímenes de corte autoritario que aportan estabilidad a corto plazo, pero que arrojan incertidumbres a medio y largo plazo. Otros factores como el extremismo, la pobreza o las tensiones étnicas también aportan riesgos que deben considerarse. Por otro lado, es necesario que las empresas españolas vayan creando una red de contactos institucionales, que resulta fundamental para operar en estos países. En este sentido, una de las carencias de las empresas españolas es la falta de personal cualificado para trabajar en esta región específicamente.

Por último, hay que tener en cuenta que los principales actores regionales, que también son mundiales, como China y Rusia, dominan el escenario político, económico y de seguridad en la región. En este sentido, las distintas iniciativas integradoras, lideradas por ambos países, involucran a la mayoría de las naciones de Asia Central, destacando el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda.

 

  1. CONCLUSIÓN

Se trata de un sistema objeto de estudio inestable, donde las variables determinantes son la presencia de importantes recursos energéticos y la falta de capital humano especializado. Por otra parte, las variables de riesgo principales son la actividad de la competencia y la necesidad de contar con una red de contactos institucionales adecuados. Precisamente, esta última variable tiene tendencia con el paso del tiempo a convertirse en variable determinante.

De cara al futuro, la carencia de profesionales preparados y la actividad de la competencia van a dificultar […]

 

Para leer más solicitar Informe de Inteligencia

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Publicado el 7 agosto, 2018 a las 12:32 por Fesei

EL FUTURO DE LAS INVERSIONES ESPAÑOLAS EN ASIA CENTRAL

  1. INTRODUCCIÓN

En relación al futuro de las inversiones españolas en Asia Central, se remite la siguiente valoración.

 

  1. ANÁLISIS

Históricamente, la lejanía, las dificultades de comunicación y las barreras culturales y políticas han servido para que las relaciones en general entre España y las naciones del Asia Central ex soviética hayan sido escasas. Hoy en día, este legado histórico común, se refleja a nivel empresarial en un escaso volumen de intercambios e inversiones.

De los cinco países que componen la región; Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguistán, solo los dos primeros, que representan los mercados más ricos (Kazajstán) y más poblados (Uzbekistán), han sido objeto de inversiones españolas importantes. En el caso de Kazajstán, el éxito más importante hasta la fecha ha sido el de la empresa Talgo, mientras que en Uzbekistán, ha sido la compañía Maxam, especializada en el diseño, desarrollo, fabricación y aplicación de materiales energéticos.

En cuanto a oportunidades, Kazajstán, Uzbekistán y Turkmenistán poseen importantes recursos energéticos, mientras que Kirguistán y Tayikistán poseen una notable importancia geoestratégica acuífera con extracción minera de oro, carbón, antimonio y uranio, además de petróleo y gas natural. Sus economías, aún por desarrollar, demandan infraestructuras básicas, bienes de equipo y construcción, donde las empresas españolas son líderes mundiales, u otros como la gestión del agua y las energías renovables o la enseñanza del español, sólo son algunos de los sectores interesantes para el empresariado español, en mercados con una población joven y en crecimiento.

No obstante, existen también riesgos. Uno de ellos es el factor político, dominado por regímenes de corte autoritario que aportan estabilidad a corto plazo, pero que arrojan incertidumbres a medio y largo plazo. Otros factores como el extremismo, la pobreza o las tensiones étnicas también aportan riesgos que deben considerarse. Por otro lado, es necesario que las empresas españolas vayan creando una red de contactos institucionales, que resulta fundamental para operar en estos países. En este sentido, una de las carencias de las empresas españolas es la falta de personal cualificado para trabajar en esta región específicamente.

Por último, hay que tener en cuenta que los principales actores regionales, que también son mundiales, como China y Rusia, dominan el escenario político, económico y de seguridad en la región. En este sentido, las distintas iniciativas integradoras, lideradas por ambos países, involucran a la mayoría de las naciones de Asia Central, destacando el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda.

 

  1. CONCLUSIÓN

Se trata de un sistema objeto de estudio inestable, donde las variables determinantes son la presencia de importantes recursos energéticos y la falta de capital humano especializado. Por otra parte, las variables de riesgo principales son la actividad de la competencia y la necesidad de contar con una red de contactos institucionales adecuados. Precisamente, esta última variable tiene tendencia con el paso del tiempo a convertirse en variable determinante.

De cara al futuro, la carencia de profesionales preparados y la actividad de la competencia van a dificultar […]

 

Para leer más solicitar Informe de Inteligencia